La noche antes de su pasión, nuestro Señor Jesús dijo que la forma en que serían reconocidos sus discípulos sería por el amor que tienen los unos por los otros. Concluyó su última cena pidiendo en oración que todos aquellos que habían de llegar a creer en él fueran uno solo, así como él y el Padre son uno solo (Jn 17:20-21)